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Piel; tipos; cuidados
Publicado en Jul 6, 2020

Tipos de piel más comunes según el grado de hidratación

Índice de contenidos
Piel normal
Piel seca
Piel grasa
Piel mixta
Cuidados básicos para cualquier tipo de piel

 

En los últimos años cada vez es más frecuente oír hablar de este componente antiedad que forma parte de muchos tratamientos médicos y de belleza. Sin embargo, mucha gente puede desconocer qué es el ácido hialurónico y dónde se encuentra.1,2

Conocer nuestro tipo de piel nos permite seleccionar de una forma más adecuada los cuidados cosméticos y de salud que precisa. Por ejemplo, la elección entre una crema u otra dependerá en buena medida de cómo sea tu piel, cuyas características y comportamiento vienen determinados, entre otros factores, por la genética1.

Además, existen otros factores que pueden alterar la condición de la piel como, por ejemplo, el embarazo, la menopausia, el entorno, el cambio brusco de clima o las transformaciones en la dieta y en los hábitos.

“El principal factor externo que agrede la piel es la exposición a la radiación ultravioleta, de ahí la importancia de protegerse del sol. Además, hay otros factores como el tabaco, el estrés, la contaminación y la ingesta excesiva de alcohol”, explica la doctora Elia Roó, especialista en Dermatología y Venereología Médico-Quirúrgica.

El Departamento de Dermatología y Cirugía Cutánea de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami ha realizado estudios de investigación en los que se ha establecido hasta dieciséis tipos de piel que derivan de la combinación de los tipos básicos de piel2.

Los más habituales son tres: “normal, seca y grasa. Existen situaciones intermedias como la llamada piel mixta, con áreas de piel más grasa, generalmente donde hay una mayor cantidad de glándulas sebáceas (como la frente, la nariz y la barbilla), y, otras en las que la piel es más seca”, comenta la Dra. Roo.

Piel normal

Cuando hablamos de piel normal nos referimos a una piel equilibrada que no presenta atributos que se salgan de lo habitual. El nombre técnico que se suele utilizar para definir a este tipo de piel es piel eudérmica2.

“La piel normal se refiere a una piel lisa, luminosa y firme”, aclara la Dra. Roó. “Los poros son finos y la circulación sanguínea es buena. En consecuencia, se percibe una textura lisa y suave con un color fresco y rosado. No suele mostrar impurezas y tampoco es demasiado sensible”, afirma.

Continúa, “conforme envejecemos, por lo general a partir de los 35 años, la piel normal pasa a ser piel madura y adquiere otras características como manchas, sequedad o falta de luminosidad. La piel madura, además, necesitará sus propios cuidados”, explica la Dra. Roó.

Por eso, “no deberíamos dejar de cuidar la piel, aunque sea normal. Es recomendable mantener su equilibrio para que se vea bien el máximo de tiempo posible”, asegura la Dra. Roó, quien aconseja “una limpieza con una loción limpiadora o agua micelar, así como cremas y fotoprotectores en textura en crema o emulsión”.

Piel seca

“La piel seca se caracteriza por contener menos lípidos de superficie, estar menos hidratada y descamada en mayor o menor grado”, define la especialista en Dermatología. Esta piel tiene menor cantidad de lípidos que la piel eudérmica. Por lo tanto, está más desprotegida frente a agentes externos y el agua interna se evapora con más facilidad. Presenta un aspecto mate, con ligero eritema. Es una piel muy fina, pero de tacto áspero. No soporta los limpiadores, ni el frío, ni el contacto con agua2.

En consecuencia, “es una piel de aspecto mate, fina, con escamas, sensación de tirantez y con arrugas finas”, afirma, y añade que “es menos resistente a las agresiones externas y por ello, suele mostrar los signos asociados al fotoenvejecimiento de forma precoz, sobre todo, en los fototipos más claros”.

La piel seca, en realidad, no es más que piel deshidratada que no solo no produce el suficiente sebo, sino que tampoco disfruta de factores hidratantes naturales. A esto hay que unirle el hecho de que la piel pierde agua de forma constante por el calor, la actividad y la evaporación7.

Es una de las causas más frecuentes de visita al dermatólogo por esa aparición de la piel descamada que provoca sensación de tirantez, picores e incluso un aspecto cuarteado que te explicamos anteriormente7.

De hecho, uno de los estados más extremos de la piel seca es la piel escamosa que a veces se ve como polvo fino y de la que, como su nombre indica, se desprenden escamas grandes de la epidermis8.

Es posible cuidar este tipo de piel. ¿Qué tenemos que hacer? “Evitar jabones que eliminen el factor hidratante natural. Es preferible limpiar con los llamados jabones sin jabón (syndet) o una loción limpiadora, así como elegir emolientes con textura en crema. Y protegerse del sol”, responde la doctora.

Piel grasa

Al contrario que el tipo de piel anterior, “la piel grasa se caracteriza por un mayor funcionamiento de las glándulas sebáceas. Es una piel de aspecto más grueso, poros abiertos y superficie brillante debido al depósito de grasa. Suele ser más resistente que la piel seca, pero puede presentar brotes de acné”, detalla la Dra. Roó.

Este exceso de sebo se puede deber a factores genéticos, pero también a cambios hormonales, al estrés o a una medicación determinada9. Por cierto, algunos cosméticos también pueden provocar un aumento en la cantidad de la grasa de la piel10.

Los poros son visibles y la piel brilla y se ve un poco pálida. Los vasos sanguíneos puede que no se vean11. Es habitual que aparezcan puntos negros y acné no solo en el rostro sino también en el cuello, en la espalda, en el pecho o en los hombros12.

En los casos más extremos pueden llegar a aparecer pústulas y pápulas. Además, la piel se puede inflamar y enrojecer13.

Es muy importante proporcionar los cuidados necesarios a este tipo de piel más grasa ya que tanto el acné como el resto de afecciones provocadas por el aumento de sebo pueden llegar a causar lesiones irreversibles en la piel14.

Para cuidar la piel grasa es recomendable una “limpieza con el gel limpiador astringente, evitar las formas galénicas untuosas y utilizar cosméticos en forma de emulsión o gel”, apunta la Dra. Roó.

Piel mixta

La piel mixta se encuentra en rostros en los que aparecen zonas de piel seca y zonas de piel grasa. Lo más habitual es que la piel grasa se muestre en la famosa zona T, es decir, la frente, la nariz y la barbilla2.

En este caso, la piel de cada zona mostraría sus características, es decir, la zona T tendría brillos y poros visibles mientras que las mejillas se verían con un aspecto normal o seco8,13.

No es necesario emplear dos tipos de cuidados distintos para estas zonas; existen productos específicos con un balance creado para evitar tanto la sequedad excesiva como el aumento de la producción de sebo tal como indica un artículo de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Cuidados básicos para cualquier tipo de piel

A pesar de que cada tipo de piel requiere de unos cuidados especializados, “existen tres cuidados básicos para cualquier tipo de piel”, afirma la Dra. Roó.

  1. Una higiene adecuada.
  2. Hidratarla correctamente para que la función de barrera de la piel esté bien preservada.
  3. Protegerla del sol para evitar o retrasar la aparición de las lesiones de fotoenvejecimiento cutáneo como las manchas, la pérdida de luminosidad y las arrugas.

“También son importantes los cuidados generales para la salud: un descanso suficiente, hacer ejercicio físico al menos dos días a la semana, evitar el consumo de tabaco, llevar una dieta equilibrada y en lo posible, evitar el estrés”, concluye la doctora.

Por ello, sea cual sea tu tipo de piel te recomendamos que le proporciones los cuidados más básicos, y, además, otros tratamientos especiales según tus necesidades.

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